Comunidades sostenibles: Empresas B

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Comunidades sostenibles: Empresas B

Interesante, por decir lo menos, advertir que el paradigma del Desarrollo Humano Sostenible y Local, progresivamente va siendo objeto de apropiación por parte de la sociedad. Particularmente, en el ámbito empresarial, donde las transformaciones y la innovación encuentran un campo más fértil que en el mundo de la gestión pública.

En el contexto de crisis que cíclicamente se hace presente, global y localmente consideradas, emergen nuevos modelos de empresas que ahora apuestan por la denominada triple línea de la sustentabilidad, es decir: la económica, la social y la ambiental. Nos referimos a las Empresas B, que en la teoría que comienza a sistematizarse, se entiende como un nuevo paradigma que da lugar a una tipología organizacional que se vale del poder del mercado para procurar soluciones concretas a problemas sociales y ambientales.
Vale decir, que su origen se vincula a la creación de B Lab, empresa estadounidense, bajo la iniciativa de Jaen Coy Gilbert, en el 2006. Su credo, descansa en los postulados de la Teoría de los Grupos de Interés (Stakeholders). Queda atrás la visión de una empresa aislada con una finalidad exclusiva: generar utilidades para los accionistas, en la prédica de la denominada Escuela Monetarista, en el campo de la Economía. Se asume ahora, que la sostenibilidad en el mundo de los negocios pasa por reivindicar la condición social, es decir, los empleados, clientes, competidores, proveedores, la comunidad en la cual se desempeña y el medio ambiente.

El modelo de Empresas B (B Corporation, en la terminología anglosajona), también propugna la conformación de una comunidad de organizaciones, es decir, de una comunidad empresarial, con lo cual se rescata la idea comunitaria. Relevante, si se quiere, a propósito del debate actual acerca de los bienes comunes de la humanidad y el futuro del planeta. Una precisión y acuerdo al respecto, introduce una vía alternativa a la dicotomía tradicional que encierra la cuestión de lo “público” y “lo privado”, como base para la apropiación de la riqueza y su distribución. Una opción para enfrentar la cada vez más aberrante desigualdad social a escala mundial.

Ante el auge de dicho modelo, en abril del año pasado, la CAF, Banco de Desarrollo de América Latina, en su portal web, expuso: “Las Empresas B, una buena noticia para el planeta”. Ana Mercedes Botero, responsable de la Dirección de Innovación Social, declaró: “El movimiento de las Empresas B representa un cambio de paradigma hacia una economía más inclusiva y más humana”.

Por su parte, María Emilia Correa, ejemplo de emprendimiento, y creadora de la empresa B Triciclos (chilena), certificada por B Lab, es categórica: “Estamos hablando de construir una nueva economía que considere que el éxito es el bienestar de las personas y la naturaleza, y no sólo las utilidades, y para eso necesitamos empresas que puedan funcionar con esa filosofía”.

Pensamos en una Ciudad Sostenible, Barquisimeto, como una comunidad de intereses (investigación académica), el sector empresarial (responsabilidad social), organismos públicos (bienestar ciudadano) y organizaciones de la sociedad civil (instancias de mediación), alrededor de la búsqueda del Desarrollo Humano.

 

El Impulso, Marzo 2017.